Fundación Ford y la Importación de la Ciencia Política en Brasil

Publicado em: Herrera, Martha Cecilia (org.). Política, intelectuales y espacio público en las sociedades contemporáneas. Bogotá: Cooperativa Editorial Magisterio, 2007.
Resumen: Este artículo presenta los primeros resultados de un trabajo interesado en la relación entre circulación internacional de universitarios y la génesis de la disciplina Ciencia Política en Brasil. El texto trata de un pequeño grupo de ex-becarios de la Fundación FORD que, en el campo de las ciencias sociales brasileras de los años 1960-1980, después de doctorarse en los Estados Unidos, luchó por el reconocimiento de su competencia y autoridad intelectual para analizar los fenómenos de la política y definirla como disciplina científica en el seno de las instituciones de enseñanza superior brasileras, en los centros de investigación y asociaciones científicas, junto a las instituciones del Estado y a los mercados de consultoría. El estudio busca comprender qué garantiza a ciertos grupos, en determinados momentos de la reestructuración del espacio político, la fuerza suficiente para actuar, con éxito, en el campo de fuerza de la política académica y en las transformaciones del espacio político

Introducción

¿En qué medida el acceso a doctorados internacionales asegura la renovación de las élites intelectuales y políticas en Brasil? ¿Qué vínculos existen entre los individuos que circulan en laboratorios de punta en los países con fuerte tradición de investigación científica y las transformaciones del espacio público brasileño? ¿Qué recorridos de tales individuos permitieron a unos, y no a otros, la utilización de competencias importadas para actuar en la estructuración de nuevos campos de conocimiento?
Partiendo de esos interrogantes, inscritos en una investigación mayor,[1] este artículo presenta los primeros resultados de un trabajo interesado en la relación entre circulación internacional de universitarios y la génesis de la disciplina Ciencia Política en Brasil. El texto está basado en pequeño grupo de ex-becarios de la Fundación FORD que, en el campo de las ciencias sociales brasileñas entre 1960 y 1980 y que, tras doctorarse en Estados Unidos, luchó por el reconocimiento de su competencia y autoridad intelectual para analizar los fenómenos de política y por definirla como disciplina científica en el seno de las instituciones de educación superior brasileñas, en los centros de investigación científica, así como en las instituciones del Estado y en los mercados de consultoría..
Con este estudio busco comprender qué garantiza a ciertos grupos, en determinados momentos de la reestructuración del espacio político, la fuerza suficiente para actuar con éxito en el campo de fuerza de la política académica y en las transformaciones del espacio político.
En aras de este objetivo, inscribí la circulación de estos politólogos brasileros, ex-becarios de la Fundación FORD, en dos planos 1) La estrategia hegemónica en el contexto de la guerra fría, época en que las grandes fundaciones filantrópicas norteamericanas jugaron un papel fundamental en la producción de conocimiento –en Estados Unidos y en todo el mundo-, apoyándose en acciones que consideraron ejemplares para este propósito (Hammack,1999, p. 44).; 2). Las disputas en el mercado nacional de competencias gubernamentales en el contexto autoritario de los años 1964-1982, cuando los paradigmas de la ciencia política estadounidense, así como los de la economía (Loureiro, 1997), se mostraron capaces de proponer nuevos modelos de interpretación de las realidades nacionales, contribuyendo a subvertir la jerarquía de las posiciones en el campo político nacional, alejando del juego a los especialistas del ramo del derecho (Dezalay, 2006; 2002; Engelmann, 2006).
Partí, por tanto, del principio de que para comprender la importación de la ciencia política – que las fundaciones filantrópicas americanas pretendían introducir en escala internacional para reemplazar la teoría política tradicional y “cambiar el curso de la historia” [2] -, sería necesario investigar no sólo las instituciones nacionales e internacionales sino también, y principalmente, la competencia y recursos sociales y políticos capaces de alimentar el mercado local de esta nueva disciplina de gobierno. Intento aquí considerar la importación de la ciencia política como producto de acciones de agentes concretos, de individuos e instituciones y no como resultado de tendencias y fuerzas no controladas y abstractas como el imperialismo[3].
Ello justifica el empeño de este trabajo en las prácticas que presidieron el reclutamiento de becarios de la Fundación FORD, relacionando organizaciones familiares, escuelas secundarias, cursos superiores y becas de estudio con las carreras y las inversiones realizadas.
El material de investigación fue extraído de la bibliografía concerniente a la acción filantrópica ejercida por la Fundación FORD en el campo de las ciencias sociales, de informaciones sobre las trayectorias de los becarios obtenidas a través de intercambio de correspondencia, de entrevistas, de declaraciones publicadas en revistas científicas (Pesquisa, Teoría e Sociedade, Estudos Históricos) e de bancos de datos e instituciones especializadas (Plataforma Lattes del CNPQ, páginas de universidades, de la Academia de Ciencia, de la Academia Brasileira de Letras, de empresas de consultorías políticas, de órganos internacionales como CARE, Club de Madrid, etc). Finalmente, estos datos fueron comparados con la información existente en el banco de becarios creado para la investigación principal “Circulação internacional de universitários e transformação do espaço cultural”, el cual almacena datos de estudios de 15.915 individuos beneficiarios de becas de las agencias CAPES, CNPq y FAPESP, entre 1987 y 1998.

Ciencia política: una disciplina en las estrategias de la filantropía internacional
En Brasil, la ciencia política todavía es aparentemente una disciplina sin historia, aunque no se ponga en duda su existencia institucional: posee un conjunto de certificados (presencia en universidades, en las agencias de control y financiamiento a la investigación como CNPq – Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico -, CAPES – Coordenação de Aperfeiçoamento do Pessoal de Nível Superior – y FAPESP – Fundação de Amparo à Pesquisa do Estado de São Paulo – en las instancias de representación académica, organismos intergubernamentales, asociaciones internacionales, etc.) que hacen de ella una disciplina respetable. En términos cronológicos institucionales, la denominación ciencia política, en singular, y la delimitación de la disciplina especializada en el análisis de la vida pública aparecen oficialmente en Brasil en 1965, cuando se crea el Departamento de Ciencia Política en la Facultad de Filosofía de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG). Anteriormente, los estudios políticos estaban a la sombra de las Escuelas de Derecho, de Filosofía y de Sociología, es decir, estaban vinculados a la temática constitucional, al análisis de ciertos fenómenos sociales y a la economía política (Arruda,1989; 2004).

En el ámbito de las ciencias sociales brasileñas había hasta entonces cuatro experiencias distintas de estudios políticos. Dos de ellas ubicadas en São Paulo, otra en Río de Janeiro e la cuarta en Belo Horizonte. De las de São Paulo, una era la Escuela Libre de Sociología y política, volcada hacía el estudio de las transformaciones urbanas de esta ciudad y creada por iniciativa de un gran empresario y hombre político, Roberto Simonsen, que se estimulara con una misión de científicos norteamericanos. La otra experiencia paulista de estudios políticos se localizaba en la USP – Universidad de São Paulo. Estaba orientada a la creación de nuevas élites dirigentes y se derivaba de una misión francesa. En Río de Janeiro existía el ISEB – Instituto Superior de Estudios Brasileros – Órgano ligado al ministerio de Educación y Cultura, creado en 1955 y que actuaba como centro formulador de una ideología desarrollista y de fijación de identidades nacionales. En la provinciana Belo Horizonte, el curso de Sociología y Política era sustentado por la Facultad de Ciencias Económicas. Difería de los demás no sólo por el aislamiento relativo con respecto a los centros hegemónicos del país, sino también por la búsqueda de contacto con centros avanzados en Estados Unidos y en América Latina, además de la presencia de Economía y Administración en su currículo, sumada a una preocupación con la teoría del Derecho.

La disciplina se legitima en los años 1970, cuando se incluye en el área de Ciencias Humanas de las agencias estatales financistas de investigación. La Assocíação Brasileira de Ciencia Política fue fundada en 1986, sin embargo, la jurisdicción de la disciplina y su identidad comenzaron a discutirse veinticinco años antes en Belo Horizonte, a principios de 1960 en la Facultad de Ciencias Económicas (FACE), donde funcionaba un curso con el título de Sociología y Política – el cual estaba acoplado al curso de Administración Pública. De esas discusiones surgió la creación del Departamento de Ciencia Política en la UMG (Universidad de Minas Gerais) -, el primero en Brasil, bajo el auspicio de la Fundación FORD.
Vale la pena aclarar que no pretendo llenar aquí las lagunas existentes en la historia de la Ciencia Política en Brasil, sino destacar algunos puntos sobre la actuación de la Fundación FORD en la introducción de la disciplina al País a partir del curso de Sociología y Política de la Faculdade de Ciencias Econômicas (FACE), en el estado de Minas Gerais. Esto se debe a que en los dos únicos artículos disponibles que tratan específicamente de la emergencia de la Ciencia Política en Brasil (Arruda, 1987 e Forjaz, 1997) se constata que el cordón umbilical que ligaba esta disciplina al derecho público y a la economía política fue cortado por el compromiso casi militante de un grupo de profesores de la Universidad de Minas Gerais, oriundos del curso de Sociología y Política de la FACE.
Estos profesores, dieciséis en total, eran parte de los 25 estudiantes brasileños reclutados por la Fundación FORD para estudiar Ciencia Política en el exterior entre 1966 y 1976. De esos dieciséis, doce egresaron de la FACE y fueron a Estados Unidos. Del resto, sólo tres se dirigieron hacia universidades europeas: dos de ellos egresados de la USP y el tercero de la Universidade Federal do Rio Grande do Sul, como se puede verificar en el cuadro 1.

Después del doctorado en Estados Unidos, diez de los becarios de la FACE se dirigieron a Río de Janeiro y crearon allí, en el IUPERJ (Instituto Universitário de Pesquisa do Rio de Janeiro), el primer doctorado del País en esta disciplina, también con el apoyo de la FORD. En el IUPERJ, el grupo contribuyó a la creación de la revista Dados – Revista de Ciencias Socíais y, por medio de sus articulaciones, a la creación de la Assocíação Nacional de Pós-graduação e Pesquisa em Ciencias Sociais (ANPOCS) en1977. En la ANPOCS, bajo la conducción de Olavo Brasil de Lima Jr., estos egresados de la FACE, patrocinados por la Fundación FORD, trabajaron activamente en la creación de los Grupos de Trabajo sobre partidos, comportamiento electoral y problemas de institucionalización política, comportamiento electoral y problemas de institucionalización política. Desde entonces, los miembros de ese grupo tienen asiento en comités asesores de CNPq y CAPES, han participado en el Gobierno Federal y en el Congreso Nacional como asesores o consultores, así como en reuniones y conferencias internacionales.
El Cuadro 2 está construido con seis de los politólogos seleccionados[4]. Aquí es posible verificar la “rentabilidad” propia de la circulación internacional en la carrera de estos representantes de la nueva disciplina y, al mismo tiempo, las estrategias hegemónicas inscritas en disputas nacionales en el seno de las asociaciones científicas, junto con las instituciones del Estado y en los mercados de consultoría donde actuaron, y aún actúan, estos académicos.
La carrera y actividades de estos ex-becarios de la Fundación FORD, mostradas en el cuadro, nos llevan a ubicarlos no sólo entre los introductores de la disciplina ciencia política en Brasil, sino mucho más lejos: en el universo de los llamados cuadros dirigentes o, en términos sociológicos más precisos, de las redes de formuladores de políticas públicas. Dados sus compromisos en luchas competitivas para actualizar dispositivos de Estado, competencias de gobierno y circuitos de mercado, tanto en el ámbito nacional como internacional – ya sea como presidentes de órganos estatales (FINEP, FUNDAP, etc.), miembros de comisiones de reformas de Estado o de concejos consultivos internacionales como los mostrados en el cuadro 2 -, estos politólogos pueden ser ubicados entre aquellos que pretenden enunciar las “mejores formas” para introducirse en las transformaciones en curso en el campo de poder a escala globalizada.
La carrera y las actividades desarrolladas por estos exbecarios me conduce también a mostrar, rápidamente, a partir del programa lanzado por la Fundación FORD en los años 1950 – conocido como Individual Behavior and Human Relations – las estrategias que la trajeron a Brasil y, más específicamente, los motivos que llevaron a sus estrategas a privilegiar un programa de enseñanza con énfasis en ciencia política en Minas Gerais y en Río de Janeiro, dejando de lado la capacitación a estudiantes paulistas de sociología. En São Paulo, la Fundación destinó su inversión a un centro de pesquisa sobre la realidad brasileña –el CEBRAP- el cual acogió, por fuera de los muros de la USP, buena parte de los intelectuales de alto nivel que habían sido destituidos de sus cargos por la dictadura militar. Son los mismos intelectuales que se dirigieron hacia la política profesional en los años 80, como lo muestra el caso ejemplar de uno de sus fundadores, el ex presidente Fernando Henique Cardoso, así como el de su ministro de Cultura Francisco Weffort.
Con este procedimiento expositivo intento ayudar en la comprensión del conflicto acarreado por la llegada de los representantes de la nueva disciplina entre las diferentes fracciones del área tradicional de los estudios políticos (derecho, sociología, filosofía), abriendo margen a una reflexión sobre la forma por la cual el campo se redefinió y se reprodujo con la llegada de las nuevas generaciones.
La Fundación FORD y la formación de un paradigma internacional de las ciencias sociales

A principios de los años 50 los programas de la fundación FORD, tradicionalmente centrados en el estudio de las instituciones nacionales, comenzaron a ser substituidos por lo que fue conocido como “el nuevo realismo de las ciencias políticas” (Gemelli, 1995; Saunier, 2005). Esta nueva orientación consistía en reemplazar la teoría política tradicional por los estudios comparativos relativos a las formas de gobierno y a los comportamientos políticos en un marco internacional. Bernard Berelson, director del programa, creía que con su aplicación la fundación podría influir también en la concepción y organización de un nuevo campo intelectual. (Gemelli, 1995, p. 271). Este programa comprendía no sólo la difusión de una cultura de las ciencias sociales fundamentadas en la síntesis empírica y en la función aplicada de las disciplinas sociales, sino que también pretendía, en palabras de Frank Sutton, último vicepresidente de negocios internacionales de la FORD, “cambiar el curso de la historía”( Kenneth Rose, 2003).
Los recursos para esta acción fueron dirigidos principalmente a países de América Latina y Asía. Sin embargo, no puede dejar de mencionarse el caso particular de Turquía, ubicada en la frontera oriental de Europa, donde la FORD se mostró muy activa.
La comparación entre Turquía y Brasil, en términos de la actuación de la FORD, ayuda a comprender la operación para implementar “un modelo de modernización para los países en vía de desarrollo” (Lipset, 1963) a través de la acción de intelectuales receptivos al financiamiento técnico ofrecido por la Fundación. De la misma forma que la revolución cubana puso de manifiesto la urgencia para la acción en América Latina, el miedo a la influencia comunista en Europa Meridional y en el Medio Oriente llevó a un proceder semejante en Turquía. La Fundación realizó 80 donaciones, totalizando 16 millones de dólares entre 1952 y 1971 (Kenneth Rose, 2003). Tanto la fecha de apertura de la oficina de la FORD en este país en 1960, como la orientación dada al trabajo realizado, coincidió con lo efectuado en Brasil, o sea,: 1) reclutar y atraer estudiantes en ciencias sociales a partir de lugares donde hubiera bases institucionales capaces de integrarlos a las estrategias promovidas por los financistas, esperando que desarrollaran posteriormente programas de educación en el país de origen sin la intervención directa de la Fundación en el proceso de fecundación; 2) Asistir al grupo de académicos apoyado para establecer y desarrollar una agencia científica central para coordinar la investigación en el país e impedir el “brain-drain” (Kenneth Rose, 2003). En ambos países, el lugar preferido para el reclutamiento inicial fue una escuela de administración: Estambul en Turquía y Belo Horizonte en Brasil.
Desde Turquía, los investigadores se dirigieron a Harvard, mientras que desde Brasil los estudiantes se distribuyeron por varias universidades de Estados Unidos, como las que aparecen en el cuadro 1. Todas estas escuelas convivían con la creencia positivista de la sociología norteamericana de los años 60, es decir, la ciencia social es una ciencia precisa y tiene que afectar la realidad[5]. Pero el programa brasilero no sólo se diferenció del turco en la posibilidad de frecuentar varías universidades. Los recursos para Brasil fueron mayores que los contemplados para Turquía, alcanzaron mas de 13 millones de dólares entre 1966 y 1988, la mayoría de ellos volcados a la fecundación de la ciencia política como disciplina estratégica, como lo muestra el cuadro siguiente:
Así, puede decirse que los estudiantes mineiros recibieron beca en la “Edad de Oro” de las relaciones filantrópicas de Norteamérica con Latinoamérica.
Una fundación filantrópica no distribuye su dinero indiscriminadamente. Se sabe bien que el éxito de su propósito depende de encontrar beneficiarios con trabajo y objetivos que coincidan con los de la propia fundación. Comprender el motivo de la elección del curso de Sociología y Política para reclutar becarios – en detrimento de los demás que funcionaban en centros intelectuales conocidos – en un momento político en que la Fundación se percibía en Brasil como una especie de “instrumento del imperialismo americano”, tratando como abominables a estudiantes y profesores que se acercaban a ella (Miceli 1993; Reis, 2004), es comprender inicialmente el campo con el cual y contra el cual se realizó la labor de la Fundación. Para ello, es preciso saber también qué dispuso a los estudiantes de Minas Gerais a recibir el auxilio y cómo se legitimaron ante los agentes de la Fundación en Brasil.
Los estudiantes mineiros en el espacio de los estudios políticos de los años 1950 y 1960
El reclutamiento de estudiantes del curso de Sociología y Política de la FACE realizado por Peter Bell, agente de la Fundación FORD, fue el encuentro de un sistema de disposiciones de dichos estudiantes adaptado al objetivo de la Fundación en la coyuntura internacional de la guerra fría.
El cuadro 4 se construyó con la idea de mostrarlos como un grupo donde había cierta homogeneidad social y una experiencia de beca de estudios en Brasil y en el exterior.
Como se puede observar, los estudiantes mineiros reclutados por la Fundación FORD no poseían un capital social fuerte y tampoco pertenecían a la red de las familias y políticos profesionales del Estado. Sin embargo, estudiaron en escuelas secundarias consideradas de primera línea, lo que demuestra el interés de sus familias en la inversión escolar, como es el caso de los Colegios Arnaldo y Marconi.[6] Todos, excepto uno, parecen constituir la primera generación de estudios superiores en la familia y cursaron el pregrado con becas de estudios suministradas por la FACE. Con un par de excepciones, todos estuvieron en el extranjero por primera vez como becarios de la ONU y como preludio a una maestría en sociología en la FLACSO –Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales- en Chile. Esto muestra también que estaban capacitados en matemáticas y estadística, una orientación que, según la explicación de Murilo de Carvalho, quien no recibió la beca por no haber podido solucionar una ecuación durante la prueba realizada para la obtención de la misma, “tenía mucho que ver con la ciencia social norteamericana”. (Carvalho, 1998, p. 61).
El cuadro también llama la atención para el hecho de que tuvieron un entrenamiento político en movimientos estudiantiles de izquierda, como militantes de la AP (Acción Popular) o en la POLOP (Organización Revolucionaria Marxista – Política Operaría). Esto los coloca a un nivel diferente de los herederos de las tradiciones de las familias de Minas Gerais que cursaban Derecho y estaban predestinados a los partidos oficiales o a una carrera en la administración del Estado.
Además de pertenecer a una facultad alejada del circuito social y político frecuentado por los herederos de las “grandes” familias mineiras. Lo que también llama la atención en el cuadro citado es que esos estudiantes hayan sido becados. Las becas de estudio de la FACE eran ofrecidas de forma meritocrática por el empresariado mineiro y el concurso para adquirirlas era considerado “muy difícil”. Una vez adquirida la beca, eran capacitados en horario integral en el mismo corredor de las salas destinadas a los profesores, lo cual les exigía una disciplina intelectual férrea y la obligación de ayudar sus compañeros, así como de escribir un trabajo final cada año (Carvalho, 1998,p. 359). Para tanto, tenían a disposición una biblioteca ejemplar con los clásicos de la economía y la sociología, además de suscripciones a periódicos considerados los más importantes del mundo académico internacional. A juzgar por la declaración de Antônio Otávio Cintra, uno de los ex-becarios, puede inferirse la intensa agenda de estos estudiantes:
Después de que se acababan las clases de la mañana había toda esa parte de la tarde, de intensos estudios, intensa conversa, producción. Porque tanto profesores como alumnos escribían también en periódicos. Por ejemplo, el diario, llamado Diário Católico, tenía un suplemento literario que duró algunos años. La gran colaboración venía de nuestro grupo, escribíamos, hacíamos crítica de libros, críticas de asuntos culturales. Había otros grupos que escribían también, pero la influencia grande la ejercía nuestro grupo de ciencias Económicas. (Arruda, 1989, p. 259)
Como resultado, gran parte de ellos fue contratada como profesor de la FACE después del pregrado. “Se inaugura en este momento (1962) la primera generación de profesores ex-becarios, de cabeza moderna y necesariamente autodidactas”, escribió Cláudio Moura Castro, un ex-becario[7]. Según Simon Schwartzman, otro de ellos, el sistema de becas creó una trayectoria intelectual y profesional en la “periferia de la periferia” (Arruda, 1989, p. 255), es decir, en la periferia de las escuelas consideradas legítimas y en la periferia de los grandes centros intelectuales del País, Belo Horizonte..
De esta forma, los agentes de la Fundación FORD encontraron en Belo Horizonte una generación de sociólogos disciplinados, arrogantes e iconoclastas, en palabras de Schwartzman (1997), viviendo “la sensación de que no había nada antes de nosotros, que todo tenía que ser reinventado y recreado. […] era sólo cuestión de leer y estudiar (los libros franceses que llegaban a la librería Duas Cidades o en inglés que nos traía, Dios sabe de donde, Júlio Barbosa)”.
No sólo la disciplina intelectual exigida por este sistema de becas distinguía a estos alumnos de los demás, ya fueran de la Facultad de Derecho, o de Filosofía, donde también funcionaba un curso de ciencias sociales. A diferencia de los demás, el curso de sociología y política de la FACE quedaba dentro de la Facultad de Economía, nacida con los cambios ocurridos en el Estado desde las administraciones de (1947-1951) y de Juscelino Kubitscheck (1951-1955). Estas administraciones modernas tenían en mente crear un reclutamiento meritocrático de funcionarios, lo cual exigiría un sistema de educación especial, capaz de provocar ambición en jóvenes con cualidades escolares. Dicho sistema se cristalizó dentro de la FACE que mantenía, entre otros, el curso de Economía y de Administración Pública. Así, los estudiantes de sociología en Minas Gerais eran vecinos de los economistas y con contactos directos con los estudios de administración Pública.
El curso de Sociología y Política de Minas Gerais fue creado en 1953 y pensado por un abogado, Júlio Barbosa, quien más tarde perteneció a los cuadros del ISEB, dirigido con mano dura por Ivon de Magalhães Pinto, quien pertenecía a una red social muy conocida en Minas, gente conectada con el antiguo Banco Hipotecario de Minas Gerais[8]. No nació de ninguna misión extranjera como las escuelas de sociología de São Paulo y tenía, como parte de la FACE, el objetivo nítido de respaldar la modernización del Estado de Minas Gerais para enfrentar su atraso relativo con São Paulo y Rio de Janeiro por medio de la formación de cuadros profesionales (Arruda, 2004). Para ello, contaba con la participación del empresariado mineiro, de las asociaciones de clase, como Sandoval Soares de Azevedo, del Banco de Crédito Real, Américo Renne Gíannetti, presidente de la Federación de las Industrias y Caetano de Vasconcelos, presidente de la Federación del Comercio, entre otros.

Bolívar Lamounier, otro ex-becario, es bastante explícito respecto a los objetivos del curso de Sociología y Política:
Es decir, nadie tenía duda de que en aquella Facultad se estaban formando los futuros técnicos del gobierno del Estado. De hecho esto sucedió… Yo, por ejemplo, tuve como profesor de Política Económica a Fernando Reis, quien se convertiría posteriormente en una figura poderosa del Estado, presidente de la Compañía Vale do Rio Doce, director de empresas estatales. Nadie tenía dudas de que se estaba formando una generación de técnicos. (ARRUDA, 1989, p. 255)El primer certificado de eficacia del sistema de becas de la FACE fue, en primera instancia, el reclutamiento de la FLACSO de sus mejores becarios. En Chile, estos jóvenes mineiros, militantes de movimientos de izquierda, entraron en contacto directo con la ciencia política americana y con una definición analítica de política que permitía “destacar lo político en los focos de conflicto y solidaridad, encontrados en cualquier esfera de la vida social, así como su eventual relevancia, mayor o menor, con lo que sucede en el plan de estado” (Reis, 2004).
La FLACSO fue el primer gran impulso para las ciencias políticas brasileñas, como lo reconoce Antonio Octavio Cintra, uno de los becarios del primer contingente para Chile (1962-1963):
La FLACSO fue literalmente un lavado cerebral… ya estábamos predispuestos… realmente era una orientación muy de la sociología norteamericana. Entonces volvimos muy impregnados de todo eso… Mucho neopositivismo… esa fue una gran influencia. […] teníamos que eliminar la distancia con São Paulo y Rio. (ARRUDA, 1989, p. 255)Pero este tipo de estudio político, alejado de la orientación filosófica y jurídica, ya tenía un gancho en Belo Horizonte vía los estudios electorales dirigidos por Orlando Carvalho, a través de la Revista Brasileira de Estudos Políticos. Esta revista, fundada en la Facultad de Derecho en 1956, divulgaba temas y métodos nuevos en el medio académico brasilero, como la naturaleza del sistema partidario, origen social de los liderazgos, ideología de los partidos, finanzas partidarias, prácticas electorales. Era la única de este tipo en Brasil.
El Dr. Orlando Carvalho, fundador de la revista, tenía lazos familiares con Ivon de Magalhães Pinto (director da FACE) y era profesor de Teoría General del Estado en la Facultad de Derecho, de la cual fue rector. En la revista mezclaba autores nacionales y extranjeros, favoreciendo una gran circulación internacional. Al mismo tiempo, la revista servía de puente entre dos generaciones al combinar la tradición filosófica y jurídica de la ciencia política francesa con el sesgo norte-americano que contribuía a la formación dos jóvenes sociólogos de la FACE.
Como Orlando Carvalho había sido uno de los fundadores de la UDN[9]y secretario de Estado del gobierno del udenista Milton Campos, es importante resaltar que la revista movilizaba todo el “legalismo” de la moral y de la ideología udenista en la publicación de investigaciones y monografías sobre elecciones en Minas Gerais. Del mismo modo, en las preguntas contestadas por cuatro de los ex-becarios de la muestra, consta o el entusiasmo de sus madres por el programa udenista, o el vínculo familiar con el partido. En la celebración de los 75 años de la UFMG en 2002, el ex-becario de la Fundación FORD Murilo de Carvalho hizo una reveladora declaración sobre esta ligación de la RBEP con la militancia udenista que se desarrollara en esa época con la caída de Getúlio Vargas en 1945:
Creando la RBEP, unos diez años después de la democratización del País, [Orlando de Carvalho] estaba conciente de que el perfeccionamiento del sistema partidario y de las prácticas electorales era condición esencial para la consolidación de la democracia. En eso representaba el lado bueno del udenismo mineiro, personificado sobre todo en Milton Campos. No fue en esta ocasión que la democracia se consolidó. La batalla aún continúa, pero se honra a Orlando de Carvalho por haber sido uno de los militantes de una causa que es preciso creer que no está perdida. (Carvalho, 2002)
De esta manera, en este medio estudiantil disciplinado, los agentes de la Fundación FORD encontraron un terreno comprometido con sus objetivos, no sólo con el de construir una ciencia rigurosa sobre la sociedad, sino con el de cultivar una virtud cívica indispensable para la construcción de un mercado internacional de competencia del Estado, bajo la hegemonía norteamericana. Es importante también señalar el hecho de que, por los canales políticos existentes, los estudiantes de la FACE no encontrarían fácilmente puertas para actuar en la política profesional o en los órganos de la administración pública[10]. Puertas que estaban normalmente abiertas, aun entre los udenistas, para los herederos de las grandes familias mineras, egresados de la Facultad de Derecho. Carlos Eloi Guimarães[11], diputado federal en seis legislaturas y descendiente de grandes jefes políticos nacionales, oriundo de Dores do Indaiá, zona central del Estado y región electoral donde se crió Bolívar Lamounier, es explícito sobre este hecho
En cuanto a mi ingreso en la vida pública, se inició de la siguiente forma: Mi tío Paulo Campos y Magalhães Pinto resolvieron que yo debería ser diputado en su lugar [de Paulo], ya que Magalhães le había dado una notaría. En esa época, cuando uno obtenía una notaría no podía pedir licencia de inmediato, sólo después. Ellos me eligieron diputado, yo no tenía voto. Con veinticuatro años de edad no podía tener voto, pues no era líder clasista y había salido de la facultad de derecho recientemente. (CEMIG, 2004)

Circulación Internacional como Trazo Organizador de la Disciplina Ciencia Política en BrasilNo es sorprendente constatar, por tanto, la adhesión sin mucha discusión de estos estudiantes mineiros de la FACE a la oferta que les hizo la Fundación FORD, como lo ilustran las palabras de José Murilo de Carvalho, el primero de estos becarios en ser seleccionado:

La Fundación FORD había decidido invertir en ciencias sociales en América Latina, particularmente en las áreas de ciencia política, antropología y economía […]. Este apoyo tuvo consecuencias grandes porque en función suya se crearon aquí varios cursos de ciencia política –el de Minas, el del IUPERJ, el de Rio[…]. La motivación de la FORD vino obviamente de la Revolución Cubana. Sin embargo, es preciso decir a su favor que la organización nunca cobró absolutamente nada, simplemente entregaba a la institución el dinero destinado a las becas y la institución lo usaba como quería. Justamente yo estaba terminando el pregrado (en la FACE) cuando se abrió la selección de becarios para Estados Unidos. Me entrevistaron y me seleccionaron para el primer grupo. Otros fueron un poco después, tanto de Minas como del IUPERJ[…]. Mi ida fue realmente una coincidencia: terminé el pregrado, corregí y me fui. Por eso me fui para Estados Unidos, por ninguna otra razón. (Entrevista concedida a Lúcía Lippi, Marieta de Moraes Ferreira y Celso Castro, Estudos Históricos, vol. 12, 1998, p. 363)Dentro de la ausencia de una reflexión más atenta sobre las estrategias hegemónicas inscritas en el reclutamiento de los becarios que actuarían en la lucha por el reconocimiento de la disciplina, en el seno de las instituciones de educación superior y en la imposición de la autoridad intelectual para analizar y generar una nueva orden política transnacional, se encuentra la reciente declaración de Fábio Wanderley Reis, uno de los gestores del Departamento de Ciencia Política en la universidad mineira:

Se dio el hecho de que la Fundación FORD decidió iniciar un programa de apoyo a las ciencias sociales en Brasil, ciertamente con una motivación al menos remotamente política. A UFMG fue la primera institución en ser seleccionada para recibir una dotación significativa. Antonio Octávio Cintra jugó un papel importante en los contactos iniciales con la Fundación FORD, a través de Peter Bell, quien fue el primer agente efectivo de la fundación en ese área y que, siendo un joven de veintiséis años, se volvería un gran amigo nuestro. De las conversas sostenidas en la época acabamos negociando la posibilidad de la creación de un departamento de Ciencia Política con respaldo financiero de la Fundación […], que incluiría actividades y personas relacionadas con política, no sólo de la Facultad de Ciencias Económicas (Júlio Barbosa, Antonio Octávio Cintra, yo mismo), sino también en la Escuela de Derecho, en torno al Prof. Orlando de Carvalho, a la Revista Brasileira de Estudos Políticos, y en la antigua Facultad de Filosofía, Ciencias y Letras, desde donde el Professor Tocary de Assis Bastos integró el equipo inicial del Departamento. (Fábio Wanderley Reis, “Minas e as Ciencias Socíais: evocações e alguma polêmica”, Teoría e Sociedade, Número Especíal – maio de 2004 , p. 27)El encuentro de estos brillantes y ambiciosos estudiantes –de corto capital de relaciones sociales, ausencia de capital político relevante y, consecuentemente, de pocas oportunidades profesionales en Belo Horizonte – con los objetivos de la Fundación FORD se tradujo, naturalmente, en frutos de alta calidad compatibles con la inversión de ambas partes: los becarios se empaparon de la cultura liberal y legalista de las universidades norteamericanas y a partir de los fuertes lazos que se establecieron, crearon una red de antiguos compañeros y alumnos que se acabó convirtiendo en una red mundial después de irradiarse por los principales centros académicos y políticos brasileros.
En una entrevista, José Murilo de Carvalho pronuncia una frase ejemplar que esclarece cómo, después de su retorno a Estados Unidos, se fueron consolidando los lazos de los ex-becarios dirigidos a la modelación de lo que más tarde se transformó en la ciencia política en Brasil.

Conocí a Wanderley (Guilherme da Silva) en Stanford, nos volvimos amigos, volví a Brasil, él regresó un poco después y me hizo una invitación al IUPERJ. En ese momento me pareció que sería una experiencia interesante […] No hay duda de que Rio y São Paulo están mucho más en el centro del debate político. (opus cit. p.366)Respecto a la producción de una reorientación de la educación política, Fábio Wanderley es más explícito en cuanto a la importancia del sistema de disposición de esos jóvenes mineiros acoplados a los objetivos de la FORD:

Pero la ida de muchos mineiros para Rio de Janeiro, en particular para el IUPERJ, a cierta altura, se combinó con las oportunidades parecidas de capacitación propiciadas por el apoyo de la Fundación FORD a nuestro departamento de ciencia política y al IUPERJ, para crear cierta homogeneidad de orientación que, al menos en el área de Ciencia Política, permitía un contraste más o menos claro de ambos, con experiencias como la de la USP o la de UNICAMP. (opus cit., p. 27)De hecho, llegando del exterior, esos representantes de la nueva disciplina se transformaron en una especie de “jóvenes turcos”, en palabras del propio Fábio Wanderley, por el conflicto que generaron entre las diferentes facciones del área tradicional de los estudios políticos (derecho, sociología, filosofía). Participaron en enfrentamientos que llevaron a grandes tensiones al interior de la UFMG, incluyendo revocatorias administrativas[12], además de las polémicas, de repercusión en el grupo de sociólogos y filósofos paulistas, marcadas por la preocupación que tenían con el tratamiento sistemático de datos empíricos, o “acoplamiento entre la referencia a algún tipo de material empírico y la reflexión que no desiste de ser teórica”[13].
Con esta orientación formaron una generación entera de politólogos. El número de tesis que orientaron, el número de universidades donde enseñaron y los centros de investigación por donde circularon, no dejan dudas sobre el significado e impacto del viaje a Estados Unidos para la organización de los modos de producción de la nueva disciplina en el ámbito de las ciencias sociales y en los rumbos que tomó en Brasil. Las medidas que tomaron en cuanto a la capacitación en teoría y en métodos y técnicas de investigación conducidas por las ciencias sociales norteamericanas, los procesos de selección, filtro y traducción, es decir, todo el trabajo de comparación que constituye un viaje de estudios, sobresale en la red intelectual que desarrollaron para enfrentar otros grupos actuantes: en São Paulo, en la USP y en el CEBRAP; en Minas Gerais, al enfrentar los graduados en derecho y economía.
De esta forma, permitieron la existencia de un cuerpo de productores profesionales sobre lo político en torno a una denominación, a un objeto y a un confronto en el espacio de las ciencias sociales. La acción de estos ex-becarios logró para la disciplina lo que Michel Offerlé (2002, p. 256), recordando los trabajos de Victor Karady (1979, p. 49), denominó supervivencia a los tres tipos de pruebas necesarias para la obtención de un aspecto visible y conocido con relación al resto del campo social: producción de un conocimiento específico (legitimación científica), definición de medios propios de reclutamiento (legitimación académica) y reunión de un público más o menos profano (legitimación social)
Los dos cuadros siguientes testifican que los politólogos hoy procuran diversificarse en la búsqueda de formación en otros lugares del mundo. No obstante, la mayoría aun se dirige para Estados Unidos. Entre 1987 y 1998, el 37% de los becados en ciencia política (61 individuos) se dirigieron hacia universidades norteamericanas, mientras el 24% partió para Inglaterra y el 19 para Francia. Llama la atención, en el cuadro 5, el aumento del número de politólogos de Pernambuco, que normalmente envía sus estudiantes a Estados Unidos, mientras en el extremo opuesto de Brasil, la UFRGS los envía mayoritariamente para Francia, lo que muestra que los pioneros atraen sus estudiantes hacia los lugares donde se graduaron. En Rio Grande do Sul, el primer becario en ciencia política en dirigirse a Francia con beca de la Fundación Ford, fue Helgio Trindade, quien hoy envía sus estudiantes para el mismo país.
Como sea, lo importante es que fue el reclutamiento para capacitación en Estados Unidos lo que proporcionó la homogeneidad de orientación, factor necesario en la inserción del progrma de la nueva ciencia en los cuadros institucionales de la academia brasileña. Al mismo tiempo, al incentivar el desarrollo de los patrones de acción que acompañan el canje de recursos por ideas, la capacitación propiciada por las becas de la Fundación FORD integraron los politólogos brasileños en la red de poder norteamericana, cuyos contactos hasta entonces se daban principalmente en el campo de la economía, vía PUC/Rio y EPGE/FGV (Loureiro, 1997).
Este artigo, evidentemente, é só um primeiro passo para um estudo maior voltado para os agentes da importação da ciência política no Brasil. A hipótese principal aquí desenvolvida é a de que foi nos anos 1960 e 1970 que se definiu um sistema organizado de trocas internacionais em matéria de governo, tanto na sua definição econômica (desenvolvimento de um mercado internacional de consultores internacionais) quanto educativa (programa de formação de novas elites para os paises em desenvolvimento). A natureza e o conteúdo do que foi importado, bem como o impacto dos temas veiculados pelo programa da Fundação Ford necessitam ainda ser melhor determinados e controlados para se ter uma medida do papel real desempenhado por este grupo de ex-bolsistas na gênese e na adaptação dos programs internacionais em matéria de governo.BibliografiaARRUDA , Maria Arminda, “A modernidade possível:cientistas e ciências sociais em Minas Gerais”, Sergio Miceli (org.), História das Ciências sociais no Brasil, vol 1,São Paulo, IDESP, Vértice, 1989.
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SIGLES
· ANPOCS – Association Nationale de Pós-graduação et de recherche en sciences sociales
· AP – Action Populaire (mouvement politique lié à la gauche catholique)
· CAPES – Coordination de Perfectionnement du Personnel de NiveauSupérieur
· CEBRAP – Centre Brésilien d’Analyse et de Planification
· CESOP – Centre d’Etudes d’Opinion Publique
· CNPq – Conseil National de Développement Scientifique et Technologique
· CPDOC – Centre de Recherches et de Documentation de l’Histoire Contemporaine
· FACE – Faculdade de Ciências Econômicas
· FAPESP – Fundação de Amparo à Pesquisa do Estado de São Paulo
· FGV/RJ – Fundação Getúlio Vargas,Rio de Janeiro
· FLACSO – Faculdade Latino Americana de Ciências Sociais,
· IBGE – Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística
· IUPERJ – Instituto Universitário de Pesquisa do Rio de Janeiro
· POLOP – Organização Revolucionária Marxista – Política Operária
· PUC – Pontifícia Universidade Católica
· SPBC – Sociedade Brasileira para o Progresso da Ciência
· UFMG – Universidade Federal de Minas Gerais
· UNICAMP – Universidade Estadual de Campinas
· USP – Universidade de São Paulo
* – Este trabajo es una versión modificada del texto presentado y discutido en el Coloquio “Circulation internationale d’universitaires et renouveau de l’espace culturel”, realizado en el CBBC/EHESS, en Paris, en noviembre de 2005. Agradezco a Jean-Pierre Faguer, Mihai Gheorghiu y a Yves Dezalay por sus observaciones y a Lucía Avelar por las valiosas informaciones sobre el curso de Sociología y Política de la Faculdade de Ciencias Econômicas de Minas Gerais.
Notas
[1] – Se trata de la investigación “Circulação internacional de universitários e transformação do espaço cultural”, apoyada por los acuerdos CAPES-COFECUB, siendo elaborada por una red de investigadores con intereses teóricos y empíricos en común que ya consolidó bancos de datos sólidos sobre la cooperación científica internacional y el flujo de becarios brasileños, particularmente en el período 1987-2000. En Brasil, hacen parte del equipo investigadores de la Universidade Federal de São Carlos, (Roberto Grün y Júlio César Donadone), Unicamp (Leticía Canedo, Ana María Almeida, Agueda Bittencourt), UFMG (Carlos Cury, María Alice Nogueira), UFF (Mario Grynszpan), y UFRGS (Odaci Coradini). En Francía, el equipo está compuesto por investigadores de diversos centros de la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Socíales: CRBC (Afrânio García, Marie-Claude Muñoz, Anita Saboía), CEMS (Monique de Saint-Martin), CSE (Jean-Pierre Faguer, Victor Karady, Mihai Gheorgiu, Yves Dezalay); y también del CNRS (Anne-Marie Thiesse, Angela Xavier de Brito
[2] – De acuerdo con Francis Sutton, el último vicepresidente de negocios internacionales de la FORD, “all serious foudation programmes are attempts to change the course of history”.Texto citado por Kenneth Rose, 2003, p. 91. Ver, entre los escritos de Sutton sobre la Fundação FORD , “The Ford Foudation: the early years” , Daedalus, , 116, 1987, p. 41-91. Ver também “The Age of Global Power,” in Rethinking American History in a Global Age, edited by Thomas Bender, (UC Berkeley, 2002).
[3] – Este método de trabajo fue extraído del programas de estudios propuesto por Pierre Bourdieu, que procuraba comprender la manera por la cual las diversas formas de articulación al capital internacional (no sólo económica y financiera, sino también política y cultural) son rentabilizadas en el espacio nacional y administrativo dentro del espacio internacional. Ver “Décrie et precrire. Note sur les conditions de possibilité et les limites de l’efficacité politique », ARSS, 38, mai 1981, p. 69-73 ; « Les conditions sociales de la circulation internationale des idées », ARSS nº 145, dec. 2002, 3-8 ; Para ilustración del método ver también d’Yves Dezalay & Bryan Garth, ‘‘Droits de l’homme et philanthropie hégémonique’’, ARSS 121-2, 1998, p.23-41 et Yves Saunier, « Administrer le Monde? Les Fondations Philanthropiques Etatsuniennes et la Public Administration 1930-1960 », Revue francaise de science politique, vol.53, n.2, avril 2003 p.237-255
[4] Los otros seis ex-becarios de la FACE, Amaury de Souza, Antonio Octávio Cintra, Olavo Brasil de Lima Jr (falecido), Sonía Avelar, Laura da Veiga y Regina Lima deberían estar presentes en este cuadro, no obstante, me parece que no aportarían elementos nuevos al objetivo pretendido. Ellos pueden ser encontrados y examinados en el Anexo I, junto a los demás becarios de la Fundación.
[5] “Era la época de Parsons, quien elaboraba papers aconsejando al gobierno para que adoptara ciertas políticas con relación a las ciencias sociales, para que invirtiera dinero, etc. Fue realmente el auge, la edad de oro de la universidad americana de manera general y en particular de las ciencias sociales […]”. Cuando fui a Princeton, en la década de 80, esa creencia ya estaba declinando. Todo aquello no funcionó muy bien, el prestigio de la universidad estaba cayendo y continuó cayendo constantemente.” (Carvalho, 1998)
[6] – Sobre el Colegio Arnaldo, ver Jose´María Cançado, Colegio Arnaldo, uma escola nos trópicos, Belo-Horizonte, Editora C/Arte, 1999. Ahí estudió gran parte de la élite política de Minas. Ver Letícía Canêdo, “Gestão Familíar da escola e aprendizagem das habilidades para o ofício da política”, in Ana María Almeida e María Alice Nogueira, A escolarização das elites, Petrópolis, Editora Vozes, 2002. El colegio Marconi fue fundado por Orlando Carvalho, quien publicó, editó y dirigió la primera revista brasilera de estudios políticos en Brasil, además de haber sido rector de la UFMG, entre otros cargos importantes en MG.
[7] (http://www.dee.feis.unesp.br/pet/arquivos/visao.htm).
[8] Por el lado político, Yvon era decendiente de diputados de la Assembléía Geral do Império y de la Câmara Federal republicana, primo y sobrino de signatarios del Maniesto dos Mineiros que, como él, fueron fundadores de la UDN de Minas Gerais (Horta, 1956; Arruda, 1989; Góes Monteiro, 1994). Su tío fue uno de los creadores de la Faculdade Livre de Direito a finales del Siglo XIX, participó, como vice-rector, de su agregación a la Universidade de Minas Gerais en 1927. Comenzó la carrera como un modesto director de la escuela de comercio que en 1943 se convertiría en la Faculdade de Ciencias Econômicas e Administrativas de Minas Gerais.
[9] – UDN – União Democrática Nacional era uno de los partidos nacionales creados en 1945, después de la redemocratización del País. Existió hasta 1965, sob a liderança de Milton Campos. Se dirigía directa y explícitamente a las clases medias –en los programas, en los discursos, en la prensa en los medios militares- sobre todo por medio de denuncias de corrupción administrativa. Su símbolo era una antorcha olímpica con las llamas y el lema “El precio de la libertad es la eterna vigilancia”.
[10] Cf Fabiano Engelmann,, “Circulação Internacional de Juristas e Recomposição do Campo Jurídico no Brasil”, ANPOCS, 2006, GT Educação e Sociedade. Os formandos em direito até os anos 70 ocupavam os postos burocráticas e eram os que atuavam no âmbito da política. Ver Letícia Canedo, “Heranças e Aprendizagens na Transmissão da Ordem Política Brasileira (1945-2002)”, Cadernos CERU, série 22, nº15, 2004.
[11] – Carlos Eloy era também sobrino de Francisco Campos, por parte de madre y de la família de Gustavo Capanema. Es primo del actual diputado federal del PT Virgílio Guimarães. Fue uno de los primeros em escribir em la Revista Brasileira de Estudos Políticos. Em el primer número, en 1956, consta una investigación suya sobre los resultados electorales en Dores do Indaiá. También Murilo de Carvalho publicó sus primeros estudios científicos en la misma revista Ver “Estudos do Poder Local no Brasil”. Revista Brasileira de Estudos Políticos, nº 31, jul. 1968/jan. 1969, 231-248“Barbacena, a Famílía, a Política e uma Hipótese”. Revista Brasileira de Estudos Políticos, nº 20, jan. 1966, 153-193
[12] Ver declaración de Cláudio Moura e Castrohttp://www.dee.feis.unesp.br/pet/arquivos/visao.htm y de Fabio Wanderley Reis, opus cit. Una exalumna de la FACE, en Belo Horizonte, narra en una entrevista que se encogía toda ante la vehemencia del debate, a lo cual no estaba acostumbrada.
[13] Fabio Wanderley Reis, opus cit, p. 24.
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